sábado, 12 de diciembre de 2009

el idiota y el sabio cohabitan la casa solitaria

Gema se marcho ayer a su taller de Teatro terapeutico.

La casa se me hace enorme, no se en que habitacion ponerme.

Solo, solo, solo.

Podría llamar a alguien y salir de esta soledad, pero el remedio me parece peor que la enfermedad.

La mente se pone en movimiento, a mil por hora. Se me ocurren mil idioteces.

El cuerpo necesita adrenalina, intensidad que pare el malestar de la soledad.

Y el idiota adquiere toda su intensidad; aparta al viejo sabio, que poco a poco se va dejando arrinconar por este personaje.

Un personaje que se cree unico, que cree tener todos los derechos, que cree haber sufrido mas que nadie, que para sentir que esta vivo tiene que comerse la vida a bocados.

Este personaje no aprendio a apreciar los sucesos sutiles, invisibles, solo perceptibles en un estado de quietud interior.

Y evita la soledad para no toparse con esa quietud, con ese vacio que para el es sinonimo de muerte. El viejo sabio le intenta explicar que ese vacio es la fertilidad absoluta.

Nada, el idiota corta el paso a la soledad creativa, el vacio fertil, a lo insondable.

Sin embargo un milagro ocurre en el momento en que el viejo sabio deja su sabiduria a un lado y solo siente un enorme amor, una enorme compasión hacia este pobre y desgraciado idiota. En ese instante, el idiota se siente reconocido, se acurruca en los brazos del viejo sabio, y deja descansar al cuerpo y a la mente.

Tumbado en la cama, en completa quietud, la mente en calma, siento esta soledad profunda sin mas.

Brotan lagrimas de mis ojos y una bondad infinita invade mi corazon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario