Continuan en toda su plenitud los liquenes, los musgos, los mohos.
Como no hace calor alguno y sudar resulta complicado, la unica forma de eliminacion del agua sobrante son las lagrimas que me brotan en cualquier momento. Tan solo es una necesidad del cuerpo y del espiritu de secarse.
Sentir la musica recorrer el torrente emocional del cuerpo y dejarlo que se extienda como un manto suave a traves del corazon, hasta invadir las salvajes regiones de las visceras orientales y occidentales. Y en ese momento el ritmo de la musica entra en comunion con la lava eruptiva e imprevisible de las entrañas. Quietud y caos transformados en armonia.
Liquenes, musgos y hongos empiezan a descomponerse.
Las moreras, las primeras en brotar.
Los durillos ya están en flor.
El cambio de estación está anunciándose. Es una nueva epifania de los sentidos.
Aleluya.
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